Es la pregunta que todo trabajador se hace tarde o temprano: ¿cuánto tengo que ahorrar para no llegar apretado a la vejez? La respuesta corta —y la que casi nadie quiere oír— es que la aportación obligatoria a tu Afore, por sí sola, casi nunca basta. La respuesta larga, y más optimista, es que el momento en que empiezas importa mucho más que la cantidad. Empezar a los 30 con poco vence a empezar a los 50 con mucho.

Bajo la Ley 97, la aportación obligatoria total a tu subcuenta de Retiro, Cesantía y Vejez (RCV) ronda el 6.5% de tu salario y, gracias a la reforma de 2020, sube de forma gradual hasta acercarse al 15% para 2030 en los salarios más altos. Aun así, para la mayoría de los trabajadores esa aportación proyecta una tasa de reemplazo (la pensión como porcentaje de tu último sueldo) de apenas el 30% a 50%. Los expertos recomiendan apuntar al 70%. Esa diferencia es la brecha que tu ahorro voluntario debe cerrar.

Idea clave: en el ahorro para el retiro, el tiempo es el ingrediente más poderoso. Un peso invertido a los 30 años trabaja tres décadas; el mismo peso a los 50 apenas trabaja quince. Por eso las metas de ahorro suben tan rápido con la edad: no es que ahorrar tarde sea imposible, es que sale mucho más caro.

La fuerza que lo explica todo: el interés compuesto

Antes de ver las metas por edad, mira este ejemplo. Supongamos que apartas $1,000 al mes en aportaciones voluntarias, invertidas a un rendimiento real (ya descontada la inflación) del 6% anual, hasta cumplir 65 años. El resultado cambia drásticamente según cuándo empezaste:

Empiezas a los…Años ahorrandoTotal aportadoSaldo a los 65
30 años35 años$420,000$1,425,000
40 años25 años$300,000$693,000
50 años15 años$180,000$291,000

El mismo esfuerzo mensual produce casi cinco veces más empezando a los 30 que a los 50. No es magia: es el interés ganando interés durante más tiempo. Esta tabla es la mejor razón para no posponer.

A los 30: poco dinero, mucho tiempo

Si tienes 30 años, tu mayor activo no es tu sueldo: es el horizonte de 35 años que te separa del retiro. Aquí una aportación voluntaria modesta rinde muchisimo. La meta razonable es apartar un 5% a 10% adicional de tu ingreso, por encima de lo obligatorio.

En un sueldo de $20,000 al mes, eso son entre $1,000 y $2,000 mensuales. Parece poco, pero como viste arriba, sostenerlo tres décadas construye más de un millón de pesos. A esta edad la prioridad no es la cantidad, sino crear el hábito y automatizar el ahorro para no depender de la fuerza de voluntad.

A los 40: el momento de acelerar

A los 40 sueles ganar más, pero ya perdiste una década de interés compuesto. Todavía tienes 25 buenos años por delante, así que no hay que entrar en pánico, pero sí subir el ritmo. La meta sensata es un 10% a 15% adicional del ingreso.

Es también la edad ideal para revisar dos cosas: que tu dinero esté en la SIEFORE correcta para tu generación (a los 40 todavía te conviene una cartera con peso en renta variable) y que aproveches el beneficio fiscal del ahorro voluntario de largo plazo, del que hablamos abajo.

A los 50: la recta final exige disciplina

A los 50 el tiempo ya no juega a tu favor, así que el esfuerzo tiene que compensarlo. La meta realista sube a un 15% a 25% adicional del ingreso, y conviene combinarla con dos palancas: retrasar unos años el retiro —cada año extra cotizando suma saldo, suma semanas y acorta los años que tu pensión debe cubrir— y revisar que tus comisiones y rendimientos netos sean competitivos, porque a esta altura cada punto cuenta.

El costo de esperar

Para acumular el mismo saldo, quien empieza a los 50 debe aportar aproximadamente cinco veces más al mes que quien empezó a los 30. La brecha no se cierra con suerte: se cierra con tasa de ahorro. Si vas tarde, el número incomoda, pero es mejor conocerlo hoy que descubrirlo a los 64.

¿Dónde poner ese ahorro voluntario?

El ahorro extra puede ir a la subcuenta de aportaciones voluntarias de tu propia Afore o a un Plan Personal de Retiro (PPR). Ambos comparten un incentivo potente: las aportaciones complementarias de retiro son deducibles de ISR hasta el menor de dos límites —el 10% de tu ingreso anual o 5 UMA anuales, que en 2026 equivalen a $213,973.20 (con la UMA diaria en $117.31).

La Afore suele ganar por costo y sencillez: puedes ahorrar desde $50 en la app AforeMóvil, sin comisiones extra por la aportación. El PPR ofrece más variedad de inversión, pero conviene vigilar sus comisiones. En ambos casos, para conservar el beneficio fiscal el dinero debe quedarse invertido hasta el retiro; retirarlo antes puede obligarte a devolver el ahorro fiscal.

Cuatro reglas prácticas, tengas la edad que tengas

Uno: automatiza. Programa una aportación el día que cobras, antes de gastar. Dos: sube la tasa de ahorro cada vez que te aumenten el sueldo; no lo notarás. Tres: no toques ese dinero —cada retiro parcial cuesta el rendimiento futuro que dejas de ganar—. Cuatro: revisa una vez al año tu estado de cuenta, tu SIEFORE y el rendimiento neto de tu Afore.

Preguntas frecuentes

¿Y si no puedo ahorrar el porcentaje recomendado?

Ahorra lo que puedas, hoy. Empezar con el 2% o 3% y subirlo con el tiempo es infinitamente mejor que esperar a poder ahorrar “bien”. El hábito y el tiempo valen más que la cantidad inicial.

¿El 6% real de rendimiento es realista?

Es un supuesto conservador de largo plazo para una cartera diversificada con horizonte amplio. Los rendimientos varían año con año y no están garantizados; los ejemplos son ilustrativos, no una promesa.

¿Conviene más la Afore o un PPR?

Depende de tus comisiones, del acceso que quieras y de tu perfil. Para muchos trabajadores, la subcuenta voluntaria de la Afore es la opción más barata y simple; el PPR aporta variedad a cambio de vigilar costos. Compara antes de decidir.

¿Cuánto necesito acumular en total?

Una regla gruesa es apuntar a un saldo que, convertido en renta, cubra cerca del 70% de tu último ingreso. El monto exacto depende de tu sueldo, tu edad de retiro y tu esperanza de vida; usa una calculadora de retiro para tu caso.

Aviso

Este contenido es informativo y educativo; no constituye asesoría financiera ni fiscal individual, y no representamos a la CONSAR ni al SAT. Las cifras (UMA, límites de deducción, aportaciones) corresponden a 2026 y pueden cambiar. Los ejemplos de interés compuesto son ilustrativos y no garantizan resultados. Verifica siempre tu caso y las cifras vigentes en los canales oficiales de la CONSAR, tu Afore y el SAT.